Neon Genesis Evangelion es una serie que rompió todo lo establecido, no sólo en la animación japonesa (“anime”), sino también en la ciencia ficción; pero lo mejor de todo es que lo hizo partiendo de la base de los clásicos.
Tal vez por eso Evangelion se ha convertido a su vez en un clásico, aunque no es amado por todo el mundo, y la polémica le sigue por donde vaya hasta la actualidad.
Neon Genesis Evangelion cuenta la historia de Shinji Ikari, un chico normal y corriente que se ve obligado a montarse en un robot gigante para salvar el mundo de los ataques de monstruos. Dicho tal cual, el argumento es el mismo que el de Mazinger Z o cualquier otra serie de robots y monstruos (“Kaiju”).
El día que empezó Evangelion es una buena excusa para recuperar un clásico de la animación
Pero si llegamos con esa mentalidad, la serie nos comerá vivos. Evangelion no es lo que parece, e incluso el primer capítulo es muy engañoso; aunque está bien dirigido, no hay nada que lo separe de otras series. Entonces llega el segundo capítulo, y empiezas a pensar que esta no es la serie de robots de tu infancia.En particular, el uso constante de referencias bíblicas (por si el título no era una pista suficiente) y la violencia en ocasiones extrema y muy gráfica dejaron marcados a millones de personas en todo el mundo. En España incluso llegó a emitirse en horario infantil en algunas cadenas autonómicas, para escándalo de los padres. Evangelion había engañado hasta a los que ganaban dinero con él.
Neon Genesis Evangelion no es una serie para todo el mundo, pero sigue siendo uno de los mejores ejemplos de cómo la animación japonesa puede usar lo antiguo como referencia para crear algo nuevo y atrevido, y también una de las series que demostró que eso de los “dibujitos animados” no era sólo para niños.
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